HOMENAJE AL GRAN COUTURIER HUBERT DE GIVENCHY

Se nos ha ido un gran couturier y, si no me fallan los cálculos, ya solo continúan entre nosotros Valentino y Karl Lagerfeld. El gran Hubert de Givenchy abrió su propio atelier en los años 50 tras haber estudiado en la Escuela de Bellas Artes de París y haber aprendido el oficio con Lucien Lelong, Piguet, Jacques Fath y Elsa Schiaparelli, nada menos. Sin embargo, fue Cristóbal Balenciaga su principal referente y también fue su mentor al comenzar a hacerse un hueco en la Alta Costura francesa. ¿Su otro gran apoyo? Audrey Hepburn, cómo no. La actriz se hacía también un hueco en Hollywood cuando formó tándem imbatible con el joven modisto para vestirse en tres films míticos e imprescindibles para la moda: Una Cara con Ángel, Desayuno con Diamantes y Charada (en Sabrina compartió vestuario con Edith Head y ésta ni le mencionó al recoger el Oscar por él).

Con Audrey como íntima amiga y colaboradora, la firma se colocó entre las favoritas de una larga lista de mujeres fascinantes y muy influyentes: Farah Diva, Marella Agnelli, Jackie Onassis, Grace Kelly, la Duquesa de Windsor… todas ellas fueron clientas de Hubert, un hombre que, además, siempre destacó por sus buenas maneras y su elegancia innata. De este modo, Givenchy se transformó en la maison preferida por la aristocracia y realeza europeas para vestir grandes eventos durande décadas en el siglo XX. Retirado en 1996, su última etapa de vida transcurrió tranquila en París, dedicado al mecenazgo artístico y a la organización de exposiciones con su propio legado o con el de otros grandes talentos de la moda como su venerado Balenciaga. Ahora, por fin se reencuentra con la mujer de su vida, Audrey, y seguro que ya deben estar pensando en cómo será su próximo vestido de ensueño, ese con el que dar, de nuevo, una lección de estilo a todos.

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HUBERT Y AUDREY FORMARON UNA PAREJA IMBATIBLE EN LA MODA MÁS ELEGANTE DEL SIGLO XX

¿CREÉIS QUE SIN ÉL AUDREY SE HABRÍA CONVERTIDO EN EL GRAN ICONO QUE CONSIGUIÓ SER?